©Patrizia Burra
ESTE BLOG ES UN SALÓN DONDE SE REÚNEN ESCRITORES Y AMIGOS PARA CONVERSAR, LEER O PARTICIPAR EN LOS DIVERSOS RETOS QUE SE VAN PROPONIENDO MENSUALMENTE.
Las puertas están
abiertas para todo aquel que desee acompañarnos, sin más propósito que disfrutar
de la escritura/lectura, y crear esos bonitos vínculos que nos conectan con
la emociones en este viaje maravilloso en el que compartir y sentir desde la
reciprocidad.
HISTORIAS ENCADENADAS
Las historias permanecerán abiertas durante un mes.
Cada uno de los participantes deberá continuar el hilo
argumental a partir del anterior comentario.
No hay límite de palabras, y podéis participar tantas veces
deseéis.
En el muro del blog tendréis los enlaces para acceder a cualquiera de las historias; VUESTRAS HISTORIAS.
Aimie-Lee Bliem
Textos del reto de julio y agosto «La vida»:
Chica/ Roselia Bezerra/ Nuria de Espinosa/
Rodrigo Fúster/ Gustab/ María/ Auroratris/
Campirela/ Dulce/ Lunaroja/ Chema/
Dafne Sinedie/ Marifelita/ Tracy/ Ginebra.
sábado, 31 de mayo de 2025
Fugarse
miércoles, 30 de abril de 2025
Pros y contras
(Autora:
©Mercedes)
En aquel momento, ella se encontraba en una encrucijada que sabía sería determinante en su vida. Quería tomar aquella decisión pero seguía teniendo pesadillas. De forma reiterada, se veía en una ciudad reducida a escombros como si una brutal batalla hubiera tenido lugar justo antes de su sueño.
Comenzó a tomar tila todas las noches y luego, cuando vio que no era suficiente, pasó a tomar melatonina y otras, también naturales, de lavanda y valeriana, por si eso la calmaba. Pero las pesadillas continuaron.
Llegaba un puente largo y, cuando volvía a casa, vio un anuncio que hablaba sobre pasar un fin de semana en un spa para relajarse. Llegó a su casa y buscó información. Le pareció una buena idea y, a continuación, reservó una habitación en el spa y luego compró los billetes de ida y vuelta en el tren al pueblo donde se situaba el spa.
Aquella noche ya durmió un poco mejor: aunque vio la misma imagen, no se despertó ni tuvo miedo del sueño. Entones, ya fue como si estuviera viendo simplemente una película de catástrofes o de batallas en la época contemporánea.
Llegó el día de iniciar su viaje de vuelta y se preparó con tranquilidad para llegar al tren y luego para cogerlo. Para su sorpresa, fue la primera vez en meses que no sintió ansiedad al levantarse. Ahora sabía qué alternativa era la que iba a tomar. Era la primera vez en años en la que no sentía miedo del futuro.
El tiempo en el spa fue genial: las pesadillas desaparecieron pero no sólo ni principalmente por haber tomado la decisión sino porque había descansado. Hacía mucho que no había dejado de despertarse a mitad de la noche y que se despertase descansada. La tranquilidad había vuelto a su vida.
El último día soñó con esa misma mujer pero ahora estaba en un campo de amapolas y otras flores. Estaba amaneciendo y corría una agradable brisa.
Pero no iba a llamar para decirlo: quería decírselo a su jefe directamente porque quería ver la cara de su jefa cuando la dijera que no seguiría en la empresa. Simplemente con pensarlo, sintió como si se le hubiera quitado un gran peso de encima: aquella mezcla de miedo al futuro y nervios por llegar 5 minutos tarde porque el bus o el metro se hubieran retrasado, se había terminado.
(Relato perteneciente
a la propuesta de Serendipia: “Pros y contras”)
viernes, 28 de febrero de 2025
Resiliencia
(Autora: ©Mercedes)
La niña llevaba sus trenzas hechas con lazos de colores y tan
ufana iba con su cesta por la calle principal, hasta que sintió el zumbido de
las flechas que pasaron a su alrededor. Corrió todo lo que pudo a esconderse
detrás de aquella pared que estaba en una calle de las que salía de la plaza
del pueblo. Lo peor era la incertidumbre de no saber qué pasaba y quién era el
responsable del ataque. Tampoco sabía a quién iban dirigidas las flechas.
Al cabo de un rato, las flechas dejaron de silbar. Pero se
oían con claridad los gritos de los heridos. Entendiendo que el peligro estaba
allí y que debía alejarse, se levantó y, sin mirar hacia la calle principal,
echó a correr hacia su casa.
Su familia vivía en el límite del bosque, en las afueras del
pueblo. Cuando llegó, exhausta, miró hacia su casa y se paró en seco. Por
encima, se veía la nieve en la parte más alta de las montañas que pertenecían a
la cordillera que rodeaba aquel pueblo.
Entonces sonrió: aquella vista le dio la paz que necesitaba
en ese duro momento. Ahora, podía entrar y contar en casa lo que había pasado,
con la certeza de que aquella casa estaba demasiado apartada y ellos no eran el
objetivo de las flechas: si alguien los hubiera perseguido, no hubiera ido
directo a la calle principal.
(Relato perteneciente a la propuesta de Serendipia: “Resiliencia”)
miércoles, 8 de enero de 2025
El ladrón de joyas
Tomasso había sido
apodado el Príncipe de la Noche por un comentarista cursi de la TV después de
protagonizar alguno de los robos de joyas más importantes de los últimos
tiempos. Nunca había sido detenido y la policía estaba muy perdida a la hora de
seguir su pista porque no dejaba huellas.
Sin embargo, después de que casi se tropezó con aquel asesino en serie al ir a robar un espectacular rubí rodeado de diamantes, había tenido que ser protegido durante meses, primero, hasta que llegaba el juicio e incluso después porque aquel individuo había amenazado con matarlo si se llegaba a saber quién era.
Habían pasado cuatro años ya de aquello y se había hecho a la idea de que nunca jamás volvería a robar. Incluso había habido rumores sobre si ella había estado implicada en la detención del asesino en serie porque desde ese momento no había desaparecido ninguna otra valiosa joya. Pero aquella noche, encendió la TV y, dentro de la sección de cultura de las noticias, anunciaron que el gran diamante azul que había llevado aquella famosa cantante, cuando le dieron el Óscar a la mejor canción, colgando del cuello, estaría expuesto durante los siguientes meses en un museo de su ciudad. La caza, el peligro, la dificultad... se juntaron y el hormigueo volvió. Pensó que si descansaba un rato podría vencer el impulso de volver.
Pero fue peor: al dormirse, primero, el sueño fue tranquilo y sin problemas. A media noche, sin embargo, empezó a ver a aquella mujer sin cara en un sueño oscuro en medio de un vendaval y la joya, primero, era arrastrada por la lluvia y el agua que circulaba por el suelo y después por un viento fuerte. No sabía cómo ni por qué le sonaba el sitio del sueño pero no conseguía recordarlo. A la mujer no la reconocía porque no le veía la cara. La lluvia, el viento, el frío... todo eso era una advertencia o eso creyó mientras tenía aquella pesadilla.
Al despertarse, estaba amaneciendo, pero tenía un tremendo mal sabor de boca y no había dejado del todo la pesadilla atrás. La cabeza le seguía doliendo y su mente era un torbellino. Era surrealista, pero estaba pasando algo que llevaba mucho tiempo sin pasarle: no podía quitarse de la cabeza aquella joya. Objetivamente era una maravilla, aunque no más que otras que había visto y conseguido. Se levantó, medio dormido, y fue al baño. Allí, se miró al espejo y, aunque vio su cara demasiado pálida por la falta de sueño, se oyó a sí mismo decir:
- "Esa joya tiene que ser mía. Me da igual que sepan que he vuelto".
Sólo quedaba planificarlo... Sabía que, con sólo eso, esa obsesión no iba a parar y el sentimiento de invencibilidad volvió. No era probable que pasara lo que había visto en su pesadilla...










