Auriculares
on.
Como si cada acorde de
la guitarra de Slash la propulsase, se eleva más y más alto hacia ese cielo
rojizo del amanecer. Y cuando su voz empieza a cantar, gira en un bucle,
carpado, en tirabuzón... como una
saltadora de trampolín en competición. Se desplaza en su vuelo de manera
etérea. Consigue no caer
irremediablemente en una piscina de realidades acompañada del
consecuente estruendo. Ella permanece flotando. Estira sus brazos, alarga los
dedos, teclea el viento de nuevo al ritmo de esa guitarra.
Recorre el camino
hasta el trabajo fuera del bus, metros por encima de él, su alma le acompaña
sonriendo, canta a gritos en silencio, hacia dentro, hacia un interior intenso,
ajena al resto de los acompañantes adormilados de trayecto. Consigue ver el
amanecer, alguna bandada de pájaros e intenta subir un poco más hacia el Sol...
Where do we
go?
Where do we
go now?
Where do we
go?
—Ven alma, vamos al
trabajo —le dice mientras tira de un cordelito invisible para recogerla. Algún
día te voy a perder con tu adicción a la música.
—Pero yo sólo quería
soñar... Mañana quiero que pongas...
—Shhh esto no es un
programa de peticiones musicales.
"La
vida está hecha de pequeños placeres" (Paulo Coelho)
Sólo tienes
que buscar tu adicción.
MÚSICA
©Sylvia