Hace algo más de un mes que se me fue…
El significado del tiempo se ha tornado insignificante para
mí. No existe. Siempre es ahora; el pasado, el futuro…, todo es un espejismo, un
sueño.
Ella solía decir, inspirada en Segismundo:
“La vida es un sueño, del que me despertará la muerte”.
Mi madre, junto a mi abuelo, me transmitió desde muy temprana
edad el amor y la pasión por la poesía. Por esas letras que son una
prolongación de nuestro ser y que tienen vida y voz propias. Que son entrañas;
grito; paz.
“Es verdad, pues:
reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta
ambición,
por si alguna vez
soñamos.
Y sí haremos, pues
estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es
soñar;
y la experiencia me
enseña,
que el hombre que
vive, sueña
lo que es, hasta
despertar”.
(Segismundo) Pedro
Calderón de la Barca - La vida es sueño
Como bien sabéis
algunos de vosotros, ellas, las letras, me salvaron. Ahora, ellas vuelven a ser
cuna que mece mi dolor y mi tristeza.
Como creo haber
comentado en una entrada anterior, todos sabemos de la muerte, así como de esas
terribles enfermedades que arrebatan vidas con procesos muy dolorosos.
Lo sabemos, pero nos
cuesta pronunciarlo. Preferimos vivir en una especie de burbuja, alimentando
ese mundo imaginario, en vez de entender la muerte como nexo de la vida, o
viceversa. De aprender a convivir con lo inexorable, más allá de permitirnos
soñar.
Supongo que sería
menos doloroso llegado el momento, que habiendo estado dentro de esa burbuja
que de pronto explota y te das de cara con la realidad.
En algunos de sus
rayos de luz cuando estaba sumida en el brumoso olvido, me decía: “hija mía…,
ves preparándote, cualquier día la mamá se irá…”.
Yo incluso me
enfadaba. ¿Preparándome? “No, mamá, estás aquí, y lo vas a estar por muchos
años. ¡Ciento veinte, quizás!”.
Me estaba allanando el
camino desde ese amor inconmensurable que una madre tiene por sus hijos…
Prepararse… La vida es
un aprendizaje; ojalá aprendiésemos mucho antes en qué se resume todo, como así
fue la lección más importante y valiosa que me dio mi madre: el amor. Ese amor
generoso que se entrega sin condición. Que abriga; que alienta. Al final, eso
es todo. No hay más. Lo vivido desde el sentimiento del amor. Todo lo demás se
queda en este mundo. Frío, inerte. Todo. Nada nos llevamos al otro plano. Sólo el
amor que dimos y nos dieron, que es y será esa energía poderosa que todo lo llena
y colma. Que no entiende de espacio, tiempo ni fronteras…
Quiero daros a todos
las gracias por estar ahí; con vuestras palabras; vuestros silencios; vuestro
cariño. Vuestros vuelos..., que son brisa que (me) acarician...
Se acercan fechas que, sé, serán un trayecto difícil para mí.
Es por ello que retomaré los retos después de Navidad.
Espero de corazón que estéis ahí, aquí, a mi regreso; pues como siempre os digo, sois alimento y energía vital para mi vida, y para este camino de letras que nos da tanto, más allá de las propias letras, como son las personas que estamos detrás…
Este año os dejo aquí y ahora mi deseo de felicidad para cada uno de vosotros. Sed felices; abrazaos a cada instante y dad todo el amor que os sea posible.




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