Slim Aarons
Ese momento en que
alguien se detiene, se apoya la mano en la cara y deja que el mundo siga
girando alrededor. La vida no siempre es acción, a veces es pausa, observación,
un pequeño refugio dentro del ruido.
La vida, para ella, no
está en la mesa donde se sienta. Está en ese lugar al que mira sin mirar, donde
alguien —quizá lejano, quizá imposible— le enciende el pecho con una mezcla de
nostalgia y deseo.
No piensa en quien la
acompaña, piensa en quien la acompaña por dentro.
Y en esa grieta, en
ese hueco secreto, la vida se vuelve verdad, esa que no se grita, que no se
exhibe, pero que hace feliz a quien la siente.
Porque vivir, para
ella, es recordar lo que la tocó de verdad y seguir deseando lo que aún no ha
llegado.
La vida, para ella,
ocurre en dos planos, el que comparte con quien está a su lado, y ese otro que
se abre cuando su mirada se empaña pensando en alguien que no está.
No es desdén, no es
distancia, es la forma que tiene su corazón de recordar que también existe un
deseo más lejos, una nostalgia que la acompaña como una sombra tibia.
Y aun así, en esa
doble presencia, hay un hilo de esperanza, la certeza de que lo que busca —lo
que la enciende— todavía puede llegar.
Porque ella vive así,
entre lo que tiene y lo que sueña, sin negar a nadie, pero sin renunciar a lo
que la hace vibrar.
༄
EN SU PROPIA SOLEDAD
Slim Aarons
Sentada en la acera,
cierra sus ojos y el mundo se queda fuera. No hay voces, no hay nombres, no hay
historias reclamando espacio.
Solo ella, su cuerpo
relajado, y ese silencio de compañía.
La mente empieza a
caminar despacio, como quien recorre un lugar conocido y vuelve a tocar las
paredes con la yema de los dedos. No piensa en nadie. No espera nada.
No recuerda para
dolerse, ni imagina para desear.
Es una sesión íntima
con su propia vida, un paseo por sus neuronas, por los rincones donde guarda lo
que la sostiene, lo que la calma, lo que la hace ser ella sin esfuerzo.
En esa quietud, la
vida se vuelve clara, como si la luz se ordenara dentro de su pecho. Y entiende
algo sencillo, casi secreto que esta soledad no es vacío, es hogar.
Aquí, en este instante
sin pretensiones, ella vive. Ella es feliz con su yo más íntimo, el más
personal, el que pocos conocen, el más real.
(Relatos
pertenecientes a la propuesta de Serendipia༄Variétés: «La vida»).
No hay comentarios:
Publicar un comentario