Han pasado muchas
cosas…;
ha llovido mucho,
y ha lucido mil veces el sol…
A veces tengo la
sensación de que el tiempo no pasa;
de que siempre es
ahora.
No importan las hojas
del calendario que arranquemos, al final, siempre estamos en ese instante que nos
recuerda lo vulnerables que somos y, a la vez, lo arraigados que estamos a esa
luz poderosa que, sabemos y sentimos, albergamos en nuestro interior.
Ayer fue un día
difícil; pero…, ¿acaso la vida no lo es?
Y no sólo es difícil,
sino también y sobre todo, un regalo maravilloso; una oportunidad para crecer y
evolucionar entendiendo el sublime y único sentido de ese suceso inconmensurable
como es la vida: el Amor.
Es por ello que, a pesar de tantas trabas en el camino, cuando uno se para a recapacitar desde la solera de la madurez, aun sin dejar de ser ese niño de mirada cristalina, se da cuenta de que lo realmente valioso e importante es ese sentimiento humano que, desgraciadamente, se sigue enfrentando a una ceguera que no ve más allá de lo superficial.
Como ya sabéis
algunos, y que fue el motivo del cierre de mis otros blogs y mis anteriores cuentas,
suplantaron mi identidad; me robaron mi nombre; fotografías; los títulos de
cada uno de mis blogs, y muchos textos. Por aquel entonces tenía la necesidad
de juzgar a ese individuo respecto a sus actos, pero, curiosamente, ahora, en
esta etapa de mi vida, no me siento capacitada para hacerlo, porque no lo
conozco; no sé de los motivos que le llevan a hacer lo que hace, y considero
que todo pasa por algo y que, al igual que él o ella estará pagando su karma,
yo, de alguna manera, necesitaba de ese suceso para cambiar mi visión ante la
vida, y aprender a dar la importancia que merece a cada cosa.
Eso, sumado a la pérdida
que ya conocéis todos o casi todos, que en verdad es lo trascendental y
significativo, ha supuesto un punto de inflexión en mi vida.
Así que bueno…
Todo ello me ha servido para crecer. E incluso a quien ha pretendido hacerme daño, he de darle las gracias.
A todos vosotros que
sois/somos como una pequeña gran familia.
A todas esas palabras
que me dejasteis y me alentaron;
a vuestro cariño;
vuestras letras, que
son un paraíso donde perderme y enriquecerme;
vuestros espacios; que
son como salones de estar donde poder tener bonitas charlas entre tantos amigos
y amigas;
y, un año más, a vuestras palabras de felicitación y bonitos deseos, y a esos
hermosos detalles que me habéis mandado.
Por todo; por todos;
he querido transmitiros mi más sincero y cariñoso agradecimiento, y pediros
disculpas por mis ausencias, aun cuando estoy…; y estáis… siempre.
Ginebra©®
La luz se abre paso a través de las grietas hasta hacerse
pasadizos de un tiempo nuevo. La tierra renace. La vida es vida otra vez.
Y entonces Ella vuelve del viaje alrededor de su sol interior…
Corazón de niña. Fortaleza de mujer. Naturaleza viva. Fuego creador. Palabra
hecha Seducción, Inspiración y Guía… Siempre única y distinta.
Feliz cumpleaños mi hermosa Ginebra. Te deseo todo lo mejor
en este, y en todos los días de tu vida. Que sea el prólogo de un tiempo lleno
de alegría y cosas buenas.


















