La imaginación de Hortensia no tenía más límites que su
propia capacidad para decidir en qué momento exacto ponerle fin y no perder el
contacto con la realidad; pero en aquella ocasión, algo extraño se interpuso en
su raciocinio invalidando dicha capacidad y absorbiendo todo resquicio de
cordura que pudiese quedar en su delirante mente.
La ventana que tenía frente a ella, mientras leía y se tomaba
su café matinal, se tornó en una gran esfera luminosa de la que…
... fueron apareciendo
destellos rojos, azules y verdes, que fueron combinándose para formar imágenes,
estáticas y en movimiento. Tantos escenarios diurnos y nocturnos como
personajes misteriosos, alguna mujer inquietante, alguna de apariencia
bondadosa.
Hortensia no quiso
limitarse a contemplar y se puso a imaginar una historia para esa visión de la
esfera.
Y al igual que una
esfera de Navidad recobra la calma tras ser agitada, la imagen quedó nítida
pudiendo contemplar el paisaje que escondía. Puso atención en los detalles ya
que el edificio principal le recordaba a aquél que hace años una vez visitó.
Siguió contemplando cada uno de los personajes que lo circundaban hasta que uno
de ellos atrapó su atención. Sus ojos estaban casi pegados al cristal para
comprobar que, efectivamente, uno de ellos era ella misma. La sorpresa se
dibujó en su cara y...
... un escalofrío
recorrió su espalda. ¿Cómo era posible? Era ella, con la misma ropa que llevaba
puesta ese día, pero en un lugar que no reconocía del todo. El personaje de la
esfera, su doble, parecía caminar hacia el edificio con una expresión decidida,
mientras Hortensia, en su realidad, permanecía inmóvil, atrapada entre el miedo
y la curiosidad.
De repente, su reflejo
en la esfera se detuvo y giró la cabeza hacia ella. Sus miradas se encontraron,
y Hortensia sintió que una fuerza invisible la empujaba hacia la ventana. Antes
de poder reaccionar, la esfera luminosa comenzó a absorberla lentamente...
En ese momento todo su
cuerpo quedó catatónico, veía como su doble, su clon viajaba en esa esfera de
colores. Ella misma, vio cómo dos seres extraños a través de los cristales la
cogían entre sus brazos y la llevaban, hacia donde esa luz redonda y luminosa
no dejaba de moverse en círculos.
Todo quedó en silencio
y de la luz pasó a la oscuridad más absoluta, despertando dentro de un
habitáculo donde ella era la única huésped.
Cerró los ojos con
fuerza repetidas veces intentando entender cómo era posible que viviera en el
día de la marmota repitiéndose una y otra vez el mismo proceso... té, bola de
luces de colores y de pronto absorbida hasta llegar a aquel habitáculo… una y
otra vez y otra más... Sé sentía mareada.
Como no quería que se
volviera a repetir todo el proceso y el vértigo la desvaneciera, se sujetó como
pudo al marco de la puerta, frente a la que estaba de pie, e intentó acomodar
la vista a aquella estancia llena luz... al fondo observó una puerta abierta al
exterior y tambaleándose caminó despacio hacia ella...
Y la cruzó. La puerta
se cerró detrás de ella. -No mires atrás. O este día se repetirá. Le dijeron
dos mujeres.
Eran dos mujeres,
atractivas, en distintas formas. Una tenía una cara angelical, parecía la
representación de la bondad. La otra tenía una expresión maliciosa, era una
seductora mujer fatal.
Le dijeron que debía
elegir a una de ellas como guía.
Esta sabía por
experiencia que las caras angelicales a veces eran el propio demonio, así que
sin pensarlo mucho eligió aquella mujer seductora, que con una mirada morbosa,
la recorrió todo su cuerpo.
Ven, seré tu guía,
solo te pido que no me hagas preguntas, solo obedece y tal vez sea posible
salir de este laberinto y esta pesadilla.
El laberinto era
oscuro y pétreo. También frío, pero no sólo helaba la piel sino que el frío se
metía hasta dentro, llegando hasta el corazón y los huesos. Ella no se fiaba de
la guía: una cosa es que la hubiera preferido entre las opciones ofrecidas y otra
que aquella fuera la opción ideal.
Así que empezaron a
andar: la guía tomó una tea de la pared y avanzaron a través de la oscuridad,
donde se oían sus pasos, produciendo un eco que se reproducía por los túneles
contiguos. En algunas partes del laberinto había extrañas ramas cayendo sobre la
pared, aunque Hortensia no sabía si crecían al otro lado de la pared o encima
de ellas. Al fin y al cabo, eran demasiado altas como para poder averiguar cuál
era la solución correcta.
Llevaban andando
varios minutos, cuando vieron que en dirección opuesta venía un ser extraño:
tenía cara de águila, pero el resto de su cuerpo era plenamente humano. Incluso
llevaba traje de chaqueta y una carpeta debajo de un brazo. Se les quedó
mirando con interés pero pasó sin más y la guía le hizo un gesto a Hortensia de
que no pasaba nada.
Fue justo después de
ese encuentro, cuando Hortensia se fijó en que no había luz porque no podían
ver el cielo: parecía haber una especie de piedra que gravitaba sobre el
laberinto, cerrándolo. Pero la luz, muy tenue, parecía provenir de unas
luciérnagas que iban alumbrando el camino delante de cada persona que pasaba...
aunque la tea que llevaba su guía seguía siendo necesaria para poder ver con
claridad en aquella oscuridad interminable...
Miró hacia arriba
observando aquella gigantesca losa que gravitaba sobre sus cabezas, pensó en el
águila humanizada que se habían cruzado y de nuevo se dio cuenta de que habían
vuelto al punto de partida ¡cómo era posible! estaba agotada de seguir a
aquella mujer fatal que tan poca confianza le inspiraba y en realidad no se
habían movido caminando en círculos a través de aquel laberinto. Hortensia
pensó que necesitaba a una Ariadna que le ayudara con una bobina de hilo, algo
que la sacara de aquella pesadilla circular de la que le resultaba imposible
salir... apretó con fuerza sus ojos deseando que todo se desvaneciera a su al
rededor y justo en ese instante...
-No cierres los ojos,
Hortensia. Es el peor momento para cerrar los ojos -dijo la mujer fatal- Y no
necesitamos a una Ariadna. Hortensia abrió sus ojos, le preguntó cómo sabía su
nombre, ella no lo había dicho. Y cómo sabía lo que pensaba. -Tengo algo de experiencia,
mi querida, puedo leer tu mente... y tu cuerpo. Hortensia estaba muy agitada,
pidió que se detuvieran. -No, mi querida, te atraparían. Podés recargarte sobre
mí pero tal vez te resulte... inquietante.
Hortensia miró con
atención a su guía, la vio bella y perturbadora. Se dio cuenta de que estaba en
su poder y que era la única esperanza que tenía, para no quedar atrapada.
A pesar del amable
ofrecimiento y de la aparente disponibilidad de aquella perturbadora mujer,
Hortensia, seguía sin estar cómoda con ella, la desconfianza seguía instalada
dentro de ella y prefirió mantener las distancias... - No quisiera suponerte aún
más carga de la que ya supone que tires de mí, gracias. Me intriga ver que
sabes mi nombre, que pareces conocerme y sin embargo yo no sé nada de ti, aparte
de que ahora mismo estoy en tus manos ¿de verdad sabes cómo salir de aquí?,
¿hacia dónde nos dirigimos?...
La guía le contestó,
con cierta amargura:
-Soy Charlotte, era
una psiquiatra. Un detective brutal me acusó de matar a su amigo. Lo seduje con
un streaptease, para que no me mate, pero no funcionó. Le pregunté ¿Cómo
pudiste? Y él me contestó que fue muy fácil. Y entonces, desperté junto a la
otra guía.
Hortensia quiso
abrazarla.
-¡No me abraces!!
¿Sabes que podría pasarme si no salimos?
Hortensia la abrazó.
-Charlotte, no
necesito a una mujer desesperada sino a una mujer fatal. Prometo obedecerte.
Charlotte sonrió con
malicia.
-Me gusta esa actitud.
Concéntrate en lo último que imaginaste o leíste. Y tendremos una oportunidad.
Charlotte se concentró
en los ojos de Hortensia, vio una sucesión vertiginosas de imágenes.
-Esa es una buena
pista, debes seguirme. ¡Rápido! -dijo Charlotte.
En algún momento, la
mujer fatal arrastró de un brazo a Charlotte. Ambas llegaron hasta una puerta.
Charlotte empujó a Hortensia, sin decir palabras.
Hortensia se cayó en
un torbellino. Y apareció frente a su café, que apenas se había enfriado.
Por un tiempo,
Hortensia dejó de lado la imaginación pero sintió un vacío. Buscó en su biblioteca
libros policiales pero en ninguno estaba la historia que Charlotte le había
contado.
Así que buscó por
Internet, sólo había reseñas de esa novela policial, que encontró en una
tradicional librería. Al leerla, se sintió indignada. Furiosa contra el
detective y por el tosco estilo del escritor.
Hortensia se dispuso a
reescribirla. Y se documentó, en nociones básicas de criminalística.
Sintiéndose preparada,
se dispuso a imaginar hasta que apareció la esfera, a la que se arrojó. Volvió
a encontrarse en la misma habitación, de la que salió para encontrarse con la
guía de cara angelical. Y con Charlotte.
-Hoy seré tu guía,
Charlotte -dijo Hortensia- Cambiaremos tu historia.
༄FIN ༄


...fueron apareciendo destellos rojos, azules y verdes, que fueron combinándose para formar imágenes, estáticas y en movimiento. Tanto escenarios diurnos y nocturnos como personajes misteriosos, alguna mujer inquietante, alguna de apariencia bondadosa.
ResponderEliminarHortensia no quiso limitarse a comtempplar y se puso a imaginar una historia para esa visión de la esfera.
La ventana que tenía frente a ella, mientras leía y se tomaba su café matinal, se tornó en una gran esfera luminosa de la que…
ResponderEliminarEste párrafo ya transmite el devenir de la Hortensia sumida en su pensamiento. Un abrazo
Y al igual que una esfera de Navidad recobra la calma tras ser agitada, la imagen quedó nítida pudiendo contemplar el paisaje que escondía. Puso atención en los detalles ya que el edificio principal le recordaba a aquél que hace años una vez visitó. Siguió contemplando cada uno de los personajes que lo circundaban hasta que uno de ellos atrapó su atención. Sus ojos estaban casi pegados al cristal para comprobar que, efectivamente, uno de ellos era ella misma. La sorpresa se dibujó en su cara y...
ResponderEliminar....un escalofrío recorrió su espalda. ¿Cómo era posible? Era ella, con la misma ropa que llevaba puesta ese día, pero en un lugar que no reconocía del todo. El personaje de la esfera, su doble, parecía caminar hacia el edificio con una expresión decidida, mientras Hortensia, en su realidad, permanecía inmóvil, atrapada entre el miedo y la curiosidad.
ResponderEliminarDe repente, su reflejo en la esfera se detuvo y giró la cabeza hacia ella. Sus miradas se encontraron, y Hortensia sintió que una fuerza invisible la empujaba hacia la ventana. Antes de poder reaccionar, la esfera luminosa comenzó a absorberla lentamente...
En ese momento todo su cuerpo quedo catatónico, veía como su doble, su clon viajaba en esa esfera de colores. Ella, misma, vio como dos seres extraños a través de los cristales la cogían entre sus brazos y la llevaban, hacia donde esa luz redonda y luminosa no dejaba de moverse en círculos.
ResponderEliminarTodo quedo en silencio y de la luz paso a la oscuridad más absoluta, despertando dentro de un habitáculo donde ella era la única huésped.
Cerró los ojos con fuerza repetidas veces intentando entender cómo era posible q viviera en el día de la marmota repitiéndose una y otra vez el mismo proceso .. té , bola de luces de colores y de pronto absorbida hasta llegar a aquel habitáculo. ..una y otra vez y otra más ... Sé sentía mareada.
ResponderEliminarComo no quería q se volviera a repetir todo el proceso y el vértigo la desvaneciera , se sujetó como pudo al marco de la puerta, frente a la que estaba de pie, e intentó acomodar la vista a aquella estancia llena luz ...al fondo observó una puerta abierta al exterior y tambaleándose camino despacio hacia ella ...
Y la cruzó. La puerta se cerró detrás de ella. -No mires atrás. O este día se repetirá. Le dijeron dos mujeres.
ResponderEliminarEran dos mujeres, atractivas, en distintas formas. Una tenía una cara angelical, parecía la representación de la bondad. La otra tenía una expresión maliciosa, era una seductora mujer fatal.
Le dijeron que debía elegir a una de ellas como guía.
Esta sabia por experiencia que las caras angelicales a veces eran el propio demonio, asi que sin pensarlo mucho eligió aquella mujer seductora, que con una mirada morbosa, la recorrió todo su cuerpo.
ResponderEliminarVen, seré tu guía, solo te pido que no me hagas preguntas , solo obedece y tal vez sea posible salir de este laberinto y esta pesadilla.
El laberinto era oscuro y pétreo. También frío, pero no sólo helaba la piel sino que el frío se metía hasta dentro, llegando hasta el corazón y los huesos. Ella no se fiaba de la guía: una cosa es que la hubiera preferido entre las opciones ofrecidas y otra que aquella fuera la opción ideal.
ResponderEliminarAsí que empezaron a andar: la guía tomó una tea de la pared y avanzaron a través de la oscuridad, donde se oían sus pasos, produciendo un eco que se reproducía por los túneles contiguos. En algunas partes del laberinto había extrañas ramas cayendo sobre la pared, aunque Hortensia no sabía si crecían al otro lado de la pared o encima de ellas. Al fin y al cabo, eran demasiado altas como para poder averiguar cuál era la solución correcta.
Llevaban andando varios minutos, cuando vieron que en dirección opuesta venía un ser extraño: tenía cara de águila, pero el resto de su cuerpo era plenamente humano. Incluso llevaba traje de chaqueta y una carpeta debajo de un brazo. Se les quedó mirando con interés pero pasó sin más y la guía le hizo un gesto a Hortensia de que no pasaba nada.
Fue justo después de ese encuentro, cuando Hortensia se fijó en que no había luz porque no podían ver el cielo: parecía haber una especie de piedra que gravitaba sobre el laberinto, cerrándolo. Pero la luz, muy tenue, parecía provenir de unas luciérnagas que iban alumbrando el camino delante de cada persona que pasaba... aunque la tea que llevaba su guía seguía siendo necesaria para poder ver con claridad en aquella oscuridad interminable...
Miró había arriba observando aquella gigantesca losa q gravitaba sobre sus cabezas , pensó en el águila humanizada q se habían cruzado y de nuevo se dio cuenta q habían vuelto al punto de partida ! cómo era posible ! estaba agotada de seguir a aquella mujer fatal q tan poca confianza le inspiraba y en realidad no se habían movido caminando en círculos a través de aquel laberinto. Hortensia pensó q necesitaba a una Dapne q le ayudara con una bobina de hilo, algo q la sacara de aquella pesadilla circular de la q le resultaba imposible salir ... apretó con fuerza sus ojos deseando q todo se desvaneciera a su al rededor y justo en ese instante....
ResponderEliminarPerdón, Hortensia estaba tan mareada q además de escribir mal Dafne , la confundió con Ariadna jajaja ...Era a una Ariadna a quien ella necesitaba ...abrió y cerró lo ojos varias veces, intentando hacer limpieza general en su mente y volvió a desear fervientemente q alguien la ayudara ...
ResponderEliminar-No cierres los ojos, Hortensia. Es el peor momento para cerrar los ojos -dijo la mujer fatal- Y no necesitamos a una Ariadna. Hortensia abrió sus ojos, le preguntó cómo sabía su nombre, ella no lo había dicho. Y cómó sabía lo que pensaba. -Tengo algo de experiencia, mi querida, puedo leer tu mente...y tu cuerpo. Hortensia estaba muy agitada, pidió que se detuvieran. -No, mi querida, te atraparían. Podés recargarte sobre mi pero tal vez te resulte...inquietante.
ResponderEliminarHortensia miró con atención a su guía, la vio bella y perturbadora. Se dio cuenta de que estaba en su poder y que era la única esperanza que tenía, para no quedar atrapada.
A pesar del amable ofrecimiento y de la aparente disponibilidad de aquella perturbadora mujer, Hortensia, seguía sin estar cómoda con ella, la desconfianza seguía instalada dentro de ella y prefirió mantener las distancias.. - No quisiera suponerte aun más carga de la que ya supone que tires de mi, gracias. Me intriga ver que sabes mi nombre, que pareces conocerme y sin embargo yo no sé nada de ti, a parte de que ahora mismo estoy en tus manos ¿de verdad sabes cómo salir de aquí? ¿hacia dónde nos dirigimos?...
ResponderEliminarLa guía le contestó, con cierta amargura:
ResponderEliminar-Soy Charlotte, era una psiquiatra. Un detective brutal me acusó de matar a su amigo. Lo seduje con un streaptease, para que no me mate, pero no funcionó. Le pregnté ¿Cómo pudiste? Y el me contestó que fue muy fácil. Y entonces, desperté junto a la otra guía.
Hortensia quiso abrazarla.
-¡No me abraces!! ¿Sabes que podría pasarme si no salimos?
Hortensia la abrazó.
-Charlotte, no necesito a una mujer desesperada sino a una mujer fatal. Prometo obedecerte.
Charlotte sonrió con malicia.
-Me gusta esa actitud. Concentrate en lo último que imaginaste o leíste. Y tendremos una oportunidad.
Muchísimas gracias por vuestros magníficos aportes.
ResponderEliminarComo ya sabéis, esta es nuestra primera historia encadenada de esta nueva temporada. Podéis cerrarla como gustéis o, si os apetece, seguir participando hasta que queráis concluirla.
El enlace para acceder aquí lo tenéis en el muro del blog. Ya que el de la cabecera os llevará a la nueva historia encadenada.
Un verdadero placer contar con vuestras plumas, mis queridos amigos.
¡Un abrazo!
Charlotte se concentró en los ojos de Hortensia, vio una sucesión vertiginosas de imágenes.
ResponderEliminar-Esa es una buena pista, debes seguirme. ¡Rápido! -dijo Charlotte.
En algún momento, la mujer fatal arrastró de un brazo a Charlotte. Ambas llegaron hasta una puerta. Charlotte empujó a Hortensia, sin decir palabras.
Hortensia se cayó en un torbellino. Y apareció frente a su café, que apenas se había enfriado.
Por un tiempo, Hortensia dejó de lado la imaginación pero sintió un vacío. Buscó en su bilblioteca libros policiales pero en ninguno estaba la historia que Charlotte le había contado.
Así que buscó por Internet, sólo había reseñas de esa novela policial, que encontró en una tradicional librería. Al leerla, se sintió indignada. Furiosa contra el detective y por el tosco estilo del escritor.
Hortensia se dispuso a reescribirla. Y se documentó, en nociones básicas de criminalistica.
Sintiéndose preparada, se dispuso a imaginar hasta que apareció la esfera, a la que se arrojó. Volvió a encontrarse en la misma habitación, de la que salió para encontrarse con la guía de cara angelical. Y con Charlotte.
-Hoy seré tu guía, Charlotte -dijo Hortensia- Cambiaremos tu historia.
¿Fin?
Magnífico cierre. Muy buen giro; y esa aparición nuevamente de la esfera, como en el comienzo de la historia, a la que lanzarse con la convicción de una nueva y resolutiva historia. He podido imaginar el escenario como en una de esas películas de la gran pantalla.
ResponderEliminarBravo, chicos. Sois unos cracks.
Tan enriquecedor como bonito, vuestra compañía y vuestras plumas.
Un disfrute leeros.
GRACIAS, y ¡a seguir creando historias!