Nicole siempre daba su último bocado a la tostada del desayuno contabilizando
los minutos que se perdían en la tediosa espera.
Como cada mañana, en esa hora punta en la que los ascensores
acumulaban grandes colas de personas que tenían que acudir a sus puestos de trabajo,
todo parecía transcurrir con normalidad, hasta que uno de los ascensores comenzó
a abrir sus puertas provocando que todos los allí presentes se echaran
repentinamente para atrás, aterrorizados por lo que estaban presenciando.
Nicole no pudo más que soltar una exacerbada carcajada creyendo
que se trataba de una broma…
Aquella pareja acomodaba sus ropas con premura ante las
miradas de quienes requería usar el ascensor. Algunos asombrados, otros
enfadados por la pérdida de tiempo. Nicole seguía riendo, pero se fue poniendo
seria al notar que la pareja no hacía realmente lo que supuso en primera
instancia.
Mientras el resto de
personas tapaban sus rostros ante aquella situación incómoda, Nicole fue
dejando atrás sus risas y su rostro iba descomponiéndose mientras veía cómo un
líquido rojo fluía bajo los cuerpos de la pareja.
De repente, la mano
del joven agarró a Nicole de su pierna y esta forcejeó mientras los demás
estaban completamente inmóviles ante tan extraña situación...
Las personas seguían inmóviles, internamente sentían alivio
de no ser ellos los que estaban en la posición de, Nicole. El joven seguía
sujetando su tobillo como si con esa acción pudiera retener su aliento de vida,
quizás el último. El líquido rojo se seguía expandiendo, Nicole dejó de
forcejear y se inclinó hacia el joven quedando tan cerca, que pudo sentir como
de apagaba su respiración, se acercó más y lo escuchó decir...
“Nada es lo que parece. Vigila cada movimiento porque la
siguiente puedes ser tú".
Nicole se apartó del joven, miró los rostros que la
escrutaban desde sus posiciones y al regresar su mirada hacia el chico comprobó
que este exhalaba el último aliento. Sus ojos seguían abiertos mirando
fijamente hacia el fondo del ascensor invitaban a seguir esa línea para ver a
donde llevaba. Ahí estaba la clave, entre el público. Vio como una figura
humana abandonaba a toda prisa el escenario. Quiso gritar para detener la
carrera del desconocido cuando una voz grave le indicó que no se moviera.
Al girar la cabeza,
para ver de quién era esa voz, descubrió un anciano, con una mirada perdida en
el fondo de aquel maldito ascensor.
El resto, seguía
impávido, la pareja, que aún estaba dentro de aquel habitáculo, dejo de
respirar, pero lo peor fue ver en ese instante como sus cuerpos se
desintegraban delante de él, sin dejar rastro de ninguno de ellos, como si
nunca hubieran existido.
Al girarse de nuevo,
la escena volvió al primer instante, se vio de nuevo bajando las escaleras a
todo tren... Pero en esta ocasión, solo estaban esperando el ascensor, el
anciano y él.
... Tenía la sensación
de estar viviendo en el día de la marmota. Era la cuarta vez, aquella mañana, que
tras bajar atropelladamente las escaleras de su casa mordisqueando una tostada
se encontraba esperando a que el ascensor se abriera para llegar a su oficina,
miró de reojo al anciano situado a su lado, intentando no ser indiscreto y de
pronto, aquel hombrecillo débil e insignificante se colocó frente a él de un
salto y con mirada inquisitiva y voz poderosa y profunda le preguntó...
Mientras él le miraba aterrado... ¿Estás seguro de querer subirte a este
ascensor cuando sus puertas se abran?


Aquella pareja acomodaba sus ropas con premura ante las miradas de quienes requería usar el ascensor. Algunos asombrados, otros enfadados por la pérdida de tiempo. Nicole seguía riendo, pero se fue poniendo seria al notar que la pareja no hacía realmente lo que supuso en primera instancia.
ResponderEliminarMientras el resto de personas tapaban sus rostros ante aquella situación incómoda, Nicole fue dejando atrás sus risas y su rostro iba descomponiéndose mientras veía como un líquido rojo fluía bajo los cuerpos de la pareja.
ResponderEliminarDe repente, la mano del joven agarro a Nicola de su pierna y esta forjeo mientras los demás estaban completamente inmóviles ante tan extraña situación...
No entendí, parte del relato está en los comentarios , ¿es una cadena?
ResponderEliminarAsí es, Maia. Hay que seguir el hilo de la historia a través de los comentarios, enlazando con el último; y yo lo voy traspasando todo a la entrada 😉
EliminarMe alegra verte por aquí.
Un abrazo.
Gracias, también me alegro de estar aquí.
EliminarLas personas seguían inmóviles, internamente sentían alivio de no ser ellos los que estaban en la posición de, Nicole. El joven seguía sujetando su tobillo como si con esa acción pudiera retener su aliento de vida, quizás el último. El líquido rojo se seguía expandiendo, Nicole dejó de forcejear y se inclinó hacia el joven quedando tan cerca, que pudo sentir como de apagaba su respiración, se acercó más y lo escuchó decir...
ResponderEliminar"Nada es lo que parece. Vigila cada movimiento porque la siguiente puedes ser tú".
ResponderEliminarNicole se apartó del joven, miró los rostros que la escrutaban desde sus posiciones y al regresar su mirada hacia el chico comprobó que este exhalaba el último aliento. Sus ojos seguían abiertos mirando fijamente hacia el fondo del ascensor invitaban a seguir esa línea para ver a donde llevaba. Ahí estaba la clave, entre el público. Vio como una figura humana abandonaba a toda prisa el escenario. Quiso gritar para detener la carrera del desconocido cuando una voz grave le indicó que no se moviera ;)
♥♥♥
Al girar la cabeza, para ver de quién era esa voz, descubrió un anciano, con una mirada perdida en el fondo de aquel maldito ascensor.
ResponderEliminarEl resto, seguía impávidos, la pareja, que aún estaban dentro de aquel habitáculo, dejo de respirar, pero lo peor fue ver en ese instante como sus cuerpos se desintegraban delante de él, sin dejar rastro de ninguno de ellos, como si nunca hubieran existido.
Al girarse de nuevo, la escena volvió a primer instante, se vio de nuevo bajando las escaleras a todo tren... Pero en esta ocasion, solo estaban esperando el ascensor, el anciano y él.
( Me vais a perdonar, pero no comprendo por qué todos repetís el texto original propuesto por GINEBRA ...¿No se supone q debemos seguirlo donde ella lo dejó ? ¿..? En fin, no sé si seré yo.ls equivocada ...si es así, lo siento ...
ResponderEliminar...Tenía la sensación de estar viviendo en el día de la marmota. Era la cuarta vez, aquella mañana, q tras bajar atropelladamente las escaleras de su casa mordisqueando una tostada se encontraba esperando a que el ascensor se abriera para llegar a su oficina , miró de reojo al anciano situado a su lado , intentando no ser indiscreto y de pronto , aquel hombrecillo débil e insignificante se colocó frente a él de un salto y con mirada inquisitiva y voz poderosa y profunda le preguntó... Mientras él le miraba aterrado...¿Estás seguro de querer subirte a este ascensor cuando sus puertas se abran?
Las musas siempre danzan desde su más libre albedrío; es parte de la magia. Yo sólo las (os) invoco, para que la inspiración abra caminos y disfrutemos todos de tan placentero viaje 😊🙏💙
Eliminar¡Gracias a todos por vuestros magníficos aportes! 🙏
ResponderEliminarComenzamos un nuevo mes, y una nueva historia encadenada.
Como ya sabéis, podéis cerrarlo, o dejarlo abierto para posibles continuaciones; de esa manera, el relato permanece vivo.
Sea como sea, ¡un placer contar con vuestra valiosa compañía en estos retos!
Abrazo enorme, y muy feliz mes que ya comenzamos 💙