La vida de las redes sociales no deja de ser un mundo
paralelo al de ahí fuera, que utilizamos para comunicarnos y compartir
cualquier expresión de arte, reflexión u opinión, siendo conscientes de que,
una vez lo hacemos, quedamos expuestos a cualquier tipo de reacción que
responda, bien al respeto, la empatía y el buen hacer, o, de lo contrario, a
cualquier tipo de actuación exenta de valores y con el único fin de causar
perjuicio.
Plagio; difamación; extorsión y tantas otras cosas más se
reúnen, desgraciadamente, en esta y otras plataformas como vía de escape de
quienes viven por y para el conflicto, alimentándose del mal ajeno, e
intentando arrebatar cualquier atisbo de felicidad que ellos, por las causas
que sean, no tienen ni se esfuerzan por tener.
Así pues, si has llegado hasta aquí y has decidido quedarte,
debes saber que sólo deseo estar en paz desde la autenticidad y la desnudez de
mis sentimientos; que todo lo que comparto bajo mi firma es de mi autoría y
está registrado en “licensed under a Cr.Commons
ReconocimientoNoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional Licens”.
Asimismo, los textos compartidos de otros autores a través de
retos o cualquier otra exposición, tienen sus propias licencias de derechos de
autor.
Es una pena empañar estos espacios con
estas cosas, pero a veces es necesario que se sepa, más allá de que luego no
se les preste la atención que, desde luego, no merecen. Y es que,
desgraciadamente, hay quienes se dedican a difamar e incordiar a algunos blogueros
a través de los comentarios, y por los que, dicho sea de paso, lo mejor es
mostrar la más absoluta indiferencia.
En cualquier caso, y tan sólo como consejo si se me permite,
decir que se puede reportar la URL de su perfil con el comentario difamatorio,
en la opción: denunciar por abuso y acoso. De esa manera, pueden cancelar su IP
y, por consiguiente, dejar de molestar. En ningún caso le llega la procedencia
del denunciante. Es completamente anónimo.
El respeto es uno de los pilares más importantes que sostiene el mundo. Aboguemos por él y por salvaguardar la dignidad y el bienestar de esta gran comunidad bloguera, que sólo pretende ser y estar en armonía y libertad, expresando y compartiendo.
Y, para terminar, como bien decía Meryl Streep:
“Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya
vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que
no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere. No tengo
paciencia para el cinismo, críticas en exceso y exigencias de cualquier
naturaleza. Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no
me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme”.
༄Muchas gracias
Ginebra©®

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