(Autora:
©Auroratris)
«Entramos en el último tramo del curso académico. Es la hora de la verdad, aquí y ahora hay que demostrar con ingenio todo cuanto habéis aprendido, si es que algo de eso habéis experimentado. Lo que quiero decir es que serán vuestros trabajos los encargados de la nota final, lo cual no equivale a su total. Debéis presentar un manuscrito junto con las ilustraciones, en el cual se recoja la técnica utilizada; qué o cuál fue la inspiración que os llevó a materializar las obras, material usado y demás complementos. Todo cuanto aportéis será plausible, siempre y cuando tenga su lógica y ayude a completar el trabajo final. Creo, que ha quedado clara la importancia de esta presentación. Si queréis ser alguien de renombre el día de mañana, empezad tomando en serio esta declaración de intenciones y dejad constancia a través de vuestras obras. Fluid y sed vosotros mismos».
«Ser nosotros mismos», repitió para sí una y otra vez. Como si fuese tan fácil exponer la propia realidad, y quedarse como si tal cosa contemplando cómo otros se regodean en la inmundicia personal.
Ser de otro país, de otra cultura, de otra etnia y muchas más otras engloban la lista cuando se es diferente a la media. Manika tiene claro el tipo de denuncia que hablará por ella a través de su pincel. La desolación que se instaló cuando el mundo que conocía se vino abajo. Pisaba escombros de su vida abrazando una esperanza cada vez más lejana. Ver derruido todo aquello que había construido con su fe. El templo que recogía la seguridad que da el pilar del amor, la familia, el hogar.
Dejar atrás todo aquello no fue fácil, ni siquiera para ella. Su adolescencia indómita se sumó a la familia para abandonar lo que una vez ocupó su vida. Llenó su maleta de preguntas y dudas sobre el futuro que les esperaba en otro lugar. Una tierra diferente donde la promesa de la paz ondeaba en libertad. Donde los pensamientos no serían atajados y el caminar ninguna amenaza. Un lugar donde se aprovechase la paleta de un pintor y el croma de los días estuvieran impregnados de calor y de nuevas oportunidades.
Las pesadillas del ayer conviven con su grácil realidad, respira y siente durante los mismos atardeceres, tan lejos unos de otros. Se alejó del caballete mientras contemplaba cómo los trazos de sus pensamientos habían tomado forma llegando a completar el viaje y su trayectoria. Para agradecer hay que conocer y ella conocía demasiado.
En una esquina del cuadro dejó impresa su firma. En el manuscrito, además de la explicación solicitada por el catedrático, vertió parte del dolor que la llevó a ser quien es: simplemente, Manika, con sus raíces de color aceituna.
(Relato perteneciente
a la propuesta de Serendipia: “Pros y contras”)




Millones de gracias, mi querida amiga. No dejo de deleitarme al entrar para comprobar qué bonito es desde tu obra. Gracias de corazón, Gine, querida.
ResponderEliminarMil besitos y todo mi cariño en este gran abrazo ♥
Para mí es un placer contar con tu bellísima e inspiradora pluma, mi querida amiga.
EliminarGracias de corazón a ti por permitírmelo 🙏😊
Abrazos y cariños enormes 💙