Oh estruendo mudo...
buscad el fuego al otro lado de la montaña.
Si no hallas a la mujer de tus sueños en la cumbre,
búscala en un sueño húmedo de lluvia...
La rama florida parece más brillante y bella.
Adoro su cuerpo diminuto, su ligereza admirable,
la belleza y la suavidad de su cintura.
Que sus misterios, son del alma...
pero su cuerpo es libre cuando se lee.
Escándalo de miel y de crepúsculos.
EL dedo es lanza sobre las formas de jade.
que se siente sutilmente perfumada.
Allí donde tocas su pétalo, Cantan mil canciones a tus oídos... Hurgan en las profundidades agitando la puerta de jade.
Allí donde tocan sus labios, se huelen los dedos...
Menean las caderas, al señuelo que responde,
despertando un cierto aroma y saborcillo.
En dulce boca asoma la punta endurecida,
agitada, y sus labios inferiores untados de perfumados ungüentos,
lucen rojos y brillantes. Tiemblan y aterrizan dulcemente
sobre la carne fragante... se entrega al juego de las nubes y de la lluvia.
Adoro su cuerpo diminuto, su ligereza admirable,
la belleza y la suavidad del quiebre de su cintura.
Y en cuanto la vela ha goteado, regresa la noche a la barca.
Traviesa juega con el pistilo, antes de levantar el vuelo
y fluye como hilo de agua.
Entonces...vuelve a ser mujer, vuelve a ser madre.
Vuelve a ser montaña.
Capaz de hacer temblar al río
y amansarlo como si fuera un niño.
©Rodrigo Fúster
(Poema perteneciente a la propuesta
de Serendipia: “Pros y contras”)




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