Era viernes por la
tarde. Ese día mi alumna de Entrevías no tenía clase por ser Carnaval, así que pude
ir a la academia de dibujo desde mi casa, con más tranquilidad. Otros viernes,
después de la clase de mates con esa chica tengo que salir corriendo hacia la
academia, que está en Alto del Arenal. Todo queda dentro del maravilloso
distrito Puente de Vallecas.
Me sobró tiempo, así
que me di un paseo por las calles de alrededor. Ese día teníamos una clase
teórica común para todos, sobre perspectivas. Me convenía estar despejado, por
lo que tal vez sería una buena idea tomar un café. Dentro del mercado Galería
Loyte hay un bar, así que allí entré.
Entre sorbo y sorbo de
café, abrí una caja de preguntas en Instagram. “¿Cuál es vuestro rincón de
pensar?”, con una viñeta de Esther y la canción ‘just my imagination’ de los
Cranberries.
Ya se iba acercando la
hora, me fui caminando despacio hacia la academia. La profesora y su marido
-encargado de tareas administrativas- saludaron afablemente. Vi en un caballete
un retrato en blanco y negro de una chica de cara triangular, ojos grandes y
labios gruesos. Me recordó a la youtuber Yaiza Lillo, de quien tenía algunos
vídeos pendientes por ver.
El retrato era en
blanco y negro, posiblemente a lápiz y carboncillo, y con unos trazos algo ‘embarullados’,
en el buen sentido de la palabra. Resultaba bello y armónico, y los rasgos de
la chica resaltaban entre la maraña de trazos. Quizá más adelante, cuando
practique más, pueda atreverme a desarrollar mi propio estilo. En alguna
ocasión, la profe ya me animó a desdibujar algunos contornos. “¡Tu mente es muy
ordenada, tienes que soltarte más!”, dijo riendo.
La clase de figura
humana y perspectiva fue muy interesante. Como suele ocurrir, el ambiente era
distendido, y surgieron algunas bromas y comentarios graciosos. Qué gran
acierto fue elegir la academia en Vallecas, todo en ese barrio irradia alegría
y vida.
Tras la explicación
teórica, la profe nos puso a dibujar varios ‘muñecos’ -es como se llama al esquema
básico de un cuerpo humano-, desde diferentes puntos de fuga. Nos propuso
añadir más detalles al muñeco que estaba más en primer plano, así que yo hice
una chica con una camiseta decorada con el símbolo hippie, unos vaqueros
acampanados y unas sandalias. Podría ser una chica vallecana, en verano, eso
sí.
Salí contento de
clase. Incluso me dio tiempo a averiguar el título y nombre del artista de una canción
que suele sonar en las clases: ‘I’d really love to see you tonight’ de England
Dan & John Ford Colley. El marido de la profesora pone unas playlist
muy chulas de soft rock de los setenta y ochenta. Muchas canciones las conocía
ya de antes, y otras las he descubierto.
Mientras recorría la
avenida de la Albufera en sentido inverso, cuesta abajo, hacia la parada del
autobús, miré si alguien me había respondido a la historia de Instagram. Y sí,
había unas cuentas respuestas, tuvo más éxito de lo que había esperado. Una tarde
bonita, de las que luego se recuerdan...
(Relato perteneciente
a la propuesta de Serendipia: “Trazos”)
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