Me he habitado
tantas veces
he pestañeado
para sentirte
en mí.
Y no sabría decir(te)
cuántas veces
añoré tu tejado;
esas manos
que aun manchadas
y temblando
me arropaban
y cuidaban
como niña;
la niña que fui.
Y es que…
hoy, mujer,
hay laberintos
que no quiero
ni puedo
cruzar.
¿Cómo asimilar
que te fuiste si estás;
cómo no mirar
de frente y consciente
a la muerte
y gritarle:
—¡déjala marchar!?
Y es que no puedo;
me niego;
no quiero entender
esta locura de vida
tan hermosa y variopinta
tan grande;
tan mísera;
tan vida…;
tan muerte
si tú…,
si tú
no
estás.
No.
Me quedo en esta locura mía.
En este laberinto sin final.
Tan surrealista como certero
porque te amo;
te amo sin fronteras;
sin cielos ni puentes;
sin miedos;
sin muerte…;
sin muerte…
Ginebra©®
(Poema perteneciente a la propuesta
de Serendipia༄Variétés: «Surrealismo»).



Cuanto amor hay dentro de tí, y a pesar del tiempo transcurrido cada vez es más intenso la ausencia, pero el Amor debe ganar a la tristeza y dejar que el laberinto de paso andar entre pétalos de recuerdos y de esos hay muchos en tu corazón.
ResponderEliminarPrecioso poema.
Un fuerte abrazo con todo mi cariño 😘😘😘🙋🤗🤗