En un lugar donde los
colores no eran simples pigmentos, sino fuerzas vivas que tejían destinos,
habitaba Arelia. Su piel, aunque parecía humana, era un lienzo mutable:
absorbía las manchas del mundo y las transformaba en destellos de magia. Sus
ojos, ocultos tras enormes gafas de cristal oscuro, no veían el mundo de la
manera común: en vez de formas, percibían las esencias, los latidos ocultos en
cada piedra, cada brizna de hierba, cada estrella.
Se decía que Arelia
había sido tocada por la Lluvia Cromática, un fenómeno en el que el cielo
derramaba no agua, sino tintas vivas. Desde entonces, iba por los caminos con
el cabello recogido en un nudo desordenado, la silueta manchada de verdes,
azules y magentas que nunca terminaban de secarse, como si el universo entero
hubiera decidido firmar en ella su propia obra.
Los que miraban
quedaban fascinados: donde ella caminaba, brotaban flores lumínicas, aquellas
que nadie había sembrado. Si extendía la mano, un chorro de color podía
desprenderse y tomar forma de un ave luminosa que revoloteaba antes de
desvanecerse. Pero también se murmuraba que su don no era un regalo, sino un
arma: que quién la enfurecía quedaba atrapado en un torbellino de pigmentos que
borraba su figura hasta convertirla en simple sombra sobre el suelo.
Un día, las manchas de
su piel, y los colores parecían agitarse, más vivos que nunca, como si
quisieran escapar de su cuerpo. Fue entonces cuando comprendió: los tonos
estaban llamándola hacia la Fuente Prisma, un manantial secreto donde el primer
arcoíris se había dormido, y cuyo poder podía desatar o restaurar el equilibrio
del mundo.
Arelia emprendió el
viaje. Las gotas de color estallaban a su alrededor como fuegos artificiales
diminutos, marcando el camino. Cada paso que daba no era sobre tierra, sino
sobre posibilidades: la posibilidad de un mundo nuevo, la posibilidad de un
lienzo aún en blanco.
Fue así cómo entre
manchas vivientes y sombras expectantes, Arelia se convirtió no solo en viajera,
sino en pincel del destino.
(Relato perteneciente
a la propuesta de Serendipia༄Variétés: “Fantasía”)
Gracias querida amiga, espero que lo estés llevando bien. Te mando un abrazo enorme, mi apoyo y cariño. Te esperamos con ganas.
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