OASIS
LA CHICA CON EL GRAN CORAZÓN
(Lisa Lach-Nielsen)
A veces necesitamos
alejarnos de nuestro entorno, para poder descansar y respirar. Me gustaría
vivir en un pequeño apartamento en Vallecas, me encantaría escaparme unos días
a una ciudad mediterránea... Algún día haré realidad esos sueños.
Mientras tanto, tengo
mis refugios, mis lugares a los que puedo “fugarme” por un rato. Una amiga con
un gran corazón me dijo que había sido capaz de crear mi propio oasis.
De alguna manera, me
fugo cuando voy a dar clase a alguno de esos barrios humildes que tanto me
gustan. Esas casas sencillas donde van descalzos sin pudor ni vergüenzas
corporales, y mientras explicas problemas de matemáticas ves a la madre regando
las plantas del balcón.
Las clases de dibujo
de los viernes son otra fuga en toda regla. Dos horas entre lápices y carboncillos,
escuchando las conversaciones de los compañeros con la profesora y a veces canturreando
las canciones de las playlists de los años setenta y ochenta que pone el marido
de la profe.
Pero a veces la fuga
no es necesariamente a un lugar físico, sino a un lugar de tu mente. Todos los
fines de semana hago un dibujo en casa, en un par de horas, poniendo en
práctica lo aprendido en la academia.
Leer es fugarse a
otros mundos, vivir otras vidas. Ya sea en el transporte público o en la cama después
de cenar, nunca puede faltar esa gimnasia mental que es la lectura.
Escribir también te
permite fugarte por un rato. Nuestra amiga Ginebra, cada mes nos propone retos
literarios que, al menos a mí, me sirven para expresar cosas que de otro modo
no me habría resultado fácil hacerlo.
Incluso vestirte de
una manera atrevida para el entorno en el que has crecido, se puede considerar
una fuga simbólica. Mañana estrenaré la ropa de verano que me compré la semana pasada.
El buen tiempo por fin ha llegado, y las personas amables y sencillas ven las
bermudas y chanclas como algo normal y natural.
Si leéis esto por la
noche, espero que fuguéis a lugares maravillosos en vuestros sueños, y sobre
todo que podáis hacerlo también en la realidad.
(Texto perteneciente a
la propuesta de Serendipia: “Fugarse”)
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