(Autora: ©Auroratris)
Mientras pensaba en
las últimas palabras que su terapeuta le había remarcado durante la última
visita, Candela se dejó llevar por el paisaje que se abría ante ella. La
naturaleza protagonista de un marco incomparable. Nunca se había fijado en el tamaño
de los árboles, el volumen de las montañas, el recorrido del río, su fluir. El
color del cielo abarcándolo todo. Una explosión de vida renacida tras el frío
invierno. Pese a que era un trayecto diario, ella lo divisó como algo novedoso.
El vaivén del autobús
la fue meciendo en un dulce duermevela, en el cual las imágenes se mezclaban
unas con otras. Una sola lágrima se deslizó por su mejilla. Fue consciente de
la sensación que esta dejaba al resbalar de manera involuntaria.
Se incorporó en el
asiento poniendo, de nuevo, su atención en el paisaje. Fue apenas un instante,
suficiente para hacer una leve similitud entre su estado anímico y la estación
invernal.
Meses grises, húmedos
y fríos, en los cuales la nieve deja una bonita estampa de serenidad por su
blancura. Es como si el tiempo se hubiera detenido en ese lugar. Pero el tiempo
pasa y el bullir interior de la naturaleza comienza a despertar regalando un
nuevo espectáculo. Los mismos árboles con otra vida.
Ella es el árbol que
espera la metamorfosis. Sus emociones cambiando por la fuerza de su interior.
Como ella, el árbol también perdió durante el invierno, el duelo es una
estación triste que da paso a una nueva primavera dejando huellas imborrables.
Los recuerdos se suman como los anillos de ese árbol. Así sus ramas sacuden la
pereza para recibir de nuevo. Se sonrió por esa la loca idea.
Durante el resto del
trayecto no dejó de pensar en ello. Otra vez las palabras del facultativo
reverberaron en su mente, preguntándose si no tendría razón. La resiliencia
habita en cada uno de nosotros, hay que ser aventurero y salir en su busca.
El mismo recorrido se
repitió hasta el verano y antes de que el otoño recibiera al nuevo invierno,
Candela decidió hacer cambios de hábitos y trabajar en su nueva aventura. No
sería fácil, pero nadie dijo que fuese imposible.
©Auroratris
(Relato perteneciente a la propuesta de Serendipia: "Resiliencia")



Este viaje tiene un gran mensaje, a veces se forman en nuestra mente picos y valles que hay que remontar, sabiendo además que no es sencillo, pero no por eso la vamos a dejar de intentar. Me ha gustado mucho tu propuesta.
ResponderEliminarUn abrazo.
Muchas gracias, Ana. Me ha gustado mucho tu percepción, se asemeja mucho a mi pensamiento.
EliminarMil besitos y feliz marzo 🧡💫
Mi querida Gine. Mil gracias por esta bonita presentación, siempre es un honor y un placer compartir contigo. Gracias de 🧡
ResponderEliminarMil besitos con mucho cariño y feliz marzo 💫🧡🤗
Feliz de que te guste, mi preciosa Ana.
EliminarEl honor y el placer siempre míos 😊
Bsoss y cariños enormes, y muy feliz y bonito marzo 💙
En la línea de Auro, un relato precioso, una metamorfosis y superación.
ResponderEliminarBesos !
Un relato que insufla ánimo y trabajo positivo para lograr superar los baches que nos pone la vida... La resiliencia vista como aventura, como un viaje, me parece una magnífica idea.
ResponderEliminarBesos, Auro!
Olá, querida amiga Genebra!
ResponderEliminarNão é fácil enfrentar verões e invernos distintos... entretanto, nada é fácil como bem disse no excelente texto bem fundamentado e a resiliência vai à frente de nosso ânimo e generosidade.
Tenha uma nova semana abençoada!
Beijinhos fraternos