(Autora: ©Dafne Sinedie)
Suele decirse que hay que ser duro como un diamante. De
hecho, el nombre de esta piedra preciosa deriva del griego antiguo ἀδάμας
(adámas), de ἀ-, «sin» y δαμάω (damáō), «yo gobierno, yo domo», por lo que
vendría a significar «irrompible, indomable».
Cuando estudias ciencia de materiales constatas que,
efectivamente, el diamante indica la máxima dureza de la escala de Mohs, pero
que si le das un golpe se rompe con relativa facilidad. Esto es porque lo
contrario de «frágil» no es «duro», sino «tenaz»; la dureza indica la capacidad
de ser rayado, mientras que la tenacidad indica la capacidad de absorber
energía hasta romperse. En la misma línea tenemos la resiliencia, que indica la
capacidad de absorber energía hasta deformarse.
Me pregunto cuántos golpes ha de dar la vida para que una
persona llegue a su límite, cuánto ha de esforzarse hasta quedar completamente
deformada. Eso sí, he llegado a la conclusión de que prefiero no ser un
diamante. En su lugar, prefiero ser un poco más blanda, pero tenaz y resiliente
como un acero.
(Texto perteneciente a la propuesta de Serendipia: “Resiliencia”)



Completamente de acuerdo: los más duros son, en el fondo, frágiles. La verdadera dureza se mide por la tenacidad.
ResponderEliminarSaludos.
Se supone que a más golpes recibidos mayor es el destrozo pero yo pienso que si tienes el tiempo y la posibilidad de recuperarte, generas cierta elasticidad por lo que
ResponderEliminarcada vez te afectan menos y te recuperas mejor.
Un saludo.
Olá, querida amiga Dafne!
ResponderEliminarExcelente ser como o aço, inquebrantável!
Resiliência é a capacidade de sentir como você delineou aqui... flexibilidade à tona. Sua sensibilidade se fez sentir.
Tenha uma nova semana abençoada!
Beijinhos fraternos