No puedes mentirme, no
debes ocultarme nada, estoy tan dentro de ti, incluso mientras duermes, que leo
cada uno de tus pensamientos.
No te asustes si
despiertas en la oscuridad de la noche y me ves allí, al borde de tu cama, aunque no esté contigo,
estaré allí para protegerte. Porque te observo; y donde estés, siempre te
vigilo.
No olvides que me
perteneces; y conmigo lo tienes todo, no necesita a nadie.
Después de veinticinco
años; yo me fui... y sus palabras; y su mirada se fueron conmigo...
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