En un estanque
privado, a dos aviones de aquí, una mujer se hizo una pregunta mientras disfrutaba
de un baño singular. La frescura del agua, su transparencia, el momento íntimo donde
solo ella y la naturaleza jugaban un papel importante.
Podría decirse que
unos nenúfares se divertían en pos de la chica. La misma que se resguardaba al
sentir el cosquilleo bajo las plantas de sus pies. Así mismo se hizo aquella pregunta,
que quedó sellada entre la húmeda superficie y su voz tornada en un susurro.
Qué tímida se reflejó
su silueta cuando al acercarse a la bella flor se descubrió tan desnuda como
ella. Cogiéndola con delicada impostura descubrió que si quería conseguir el
ejemplar tendría que hacer un pequeño esfuerzo para arrancarla de su hábitat.
Pero, tan solo la acarició preguntándose por qué no terminaba de fluir aquella
belleza acuática. Dejarse llevar por la corriente y disfrutar del maravilloso
paisaje. Se cuestionó sobre si el miedo a lo desconocido la pondría en la
tesitura de decidir su futuro.
«Sólo es una bella flor
que no quiere ir», se dijo.
El recuerdo de aquella
mañana permaneció en la mujer durante su viaje de regreso. Reflexionó mucho
sobre ello, no era una obsesión propiamente dicha, pero contenía ese morbo que
se persigue cuando descubres que no es tan descabellado imaginar la similitud de
la naturaleza y el ser humano.
Siempre hay un lastre
en el fondo que nos mantiene estáticos, aunque avancemos algunos pasos por
inercia. Simplemente se necesita algo que corte ese cordón umbilical que nos mantiene
en el mismo lugar.
La imaginación sería
un buen filo para separarse de donde uno está, bastan sus alas. La ilusión es
otro aliciente para moverse en todas direcciones, la pasión, que nunca falte
ese color que impulsa a saltos y una mirada profunda y serena que acoja nuestra
imagen.
Una mano tendida que
realice la fuerza suficiente para dejar el lecho del río y dejarse llevar por
la corriente de la vida.
La mujer hizo el gesto
con su mano y ante su mirada volvió el recuerdo del nenúfar alejándose de allí.
Fluir contigo o sin
ti.
(Relato perteneciente
a la propuesta de Serendipia༄Variétés: «Fluir»).
Un sensual relato con esa imagen tan sugerente de la chica en el agua y ese llamado de la naturaleza a fluir y sentir.
ResponderEliminarBesos muy dulces, Mi Querida Auro.
Muy bonitas palabras, Mi Querido Dulce. Muchas gracias por sentirlo así.
EliminarMil besitos con cariño y feliz mes ♥
Exquisito relato, Auro admirada!
ResponderEliminarQué belleza cada cadencia,cada frase llena de plenitud y gozo.
Me ha encantado.
Besazos!
Muchas gracias, Mi Querida Luni. Siempre es un honor tu mirada.
EliminarMil besitos con cariño y muy feliz mes ♥
Te estoy tremendamente agradecida, Mi Querida Gine. Qué representación más bonita. Millones de gracias.
ResponderEliminarMil besitos con cariño y muy feliz mes ♥
El agua devolvía la vida a su piel, los nenúfares lo sabían y le dieron la libertad de ser
ResponderEliminarEl agua es vida y la vida una flor... tan corta es su existencia, que basta respirar su aroma, para descubrir, la libertad de aceptarse sin nadie más que la de su imagen reflejada en el agua.
La libertad única de la propia existencia.