Me considero una chica
con suerte porque amo mi trabajo, y es que, estoy segura de que soy la propia
fascinación de este. No es pura presunción, es real. Pertenezco a un importante
grupo publicitario, somos una gran firma dentro del mundo del diseño. Soy
consciente de que mi aportación siempre es respetada y valorada por mi equipo,
aun siendo la única mujer entre cuatro hombres. La nota discordante, apodo que
me gané el primer día que llegué a estas oficinas. Simplemente por eso, por ser
una fémina en un mundo de hombres.
Hace unos meses nos
visitó una famosa marca de discos. Para el verano querían lanzar un nuevo grupo
de pop. Música fresca, pegadiza, bailable… que no se quedara solo en una fórmula
estival. Cuatro chicas le darían forma a este nuevo proyecto. Las canciones
estaban acabadas, también la imagen que querían exhibir de las componentes,
todo a falta de la portada del disco. Querían algo llamativo, detalles que
destacaran la personalidad de cada una de ellas. Lo más icónico sería poner una
imagen de ellas con sus instrumentos, o sus caras en un primer plano, o una
pose relajada de las cuatro, apología al nombre del grupo o el primer single,
etc. Yo no estaba de acuerdo. Así que la nota discordante puso la maquinaria a
trabajar.
Estudié el rostro de
cada una de ellas, escuché las maquetas, las pude visualizar en los vídeos que
nos facilitaron. Llegué a tararear sus canciones. En realidad, sería todo un
lanzamiento musical. Al menos este verano lo iban a petar con o sin carátula
del disco.
Cuatro jóvenes rostros
me escrutaban desde mi mesa de estudio, mientras yo danzaba por la habitación
con los cascos y su música. Absorta a todo, sin querer, le di con mi mano a
aquellas fotografías, las cuales cayeron desordenadas, pero de una manera
premonitoria. Sobresalía media cara de una, parte del pelo de otra, los brazos
de aquella y un poco de esta. Se encendió mi bombilla. Frenética me puse manos a
la obra con mi nueva idea, la cual trasladé a mis compañeros y estos aceptaron
sin poner muchas pegas, o peros, que siempre hay en todo proyecto.
Llegó el día de la
presentación con la firma discográfica. Les describí algo que ellos ya sabían,
la personalidad y el físico de cada una. Me miraban con cara de escepticismo.
Entre nervios al ver sus expresiones les mostré el boceto de una joven con un
conejo entre los brazos. Les hice hincapié en que observaran con detenimiento
la fotografía y dijeran libremente qué les sugería, o si veían algo significativo.
Hubo un silencio que
no solo a mí me pareció eterno. El más joven se levantó, lo observó desde todos
los puntos imaginables. Adoptando un gesto adusto llamó a su lado a su
compañero. Era imposible escuchar qué susurraban, señalaban afirmando y negando
tantas veces que parecía no acabar nunca la decisión que fuesen a tomar.
Una gran exclamación
nos hizo levantar de nuestros asientos, ya estábamos por tirar la toalla y
empezar con otra idea que ofrecerles. Reían y señalaban cada parte del rostro vociferando
el nombre de cada integrante del grupo musical.
Efectivamente, la
imagen era una «Gioconda» hay quien dice que el rostro de la obra es la suma de
varias mujeres, nadie sabe la verdad. Lo cierto es que a nosotros nos funcionó
esta suma de rostros y el resultado fue óptimo para todos.
Lo del conejo lo dejé
como incógnita para darle a sus fans algo por lo que pensar. No desvelaría que
se trataba de Melón, mi mascota.
(Relato perteneciente
a la propuesta de Serendipia༄Variétés: “Fantasía”)
Me encanta! Qué maravillosa fantasía has creado... precisamente los creativos de publicidad están en busca a cada vez de la fantasía más preciada...
ResponderEliminarUn relato bien ameno y bien creativo, enhorabuena Auro!
Un abrazo y besos mil
Muchas gracias, Milena. Conseguir esa emoción me alienta y despierta a mi silenciosa, cada vez más, pluma. Un honor que me haces.
EliminarMil besitos con todo mi cariño ♥
Darte las gracias por tan bonita presentación, mi querida amiga. Ahora el momento te pertenece y yo te acompaño. Gracias de corazón.
ResponderEliminarUn abrazo inmenso ♥